sábado, 12 de junio de 2010

Máscara


"Yo vi una vez a un hombre devorado por la máscara. Los jóvenes más fuertes de la ciudad, con picas ensangrentadas, le hundían por el trasero grandes bolas de periódicos abandonados, y en América hubo una vez un muchacho a quien la máscara ahogó colgado de sus propios intestinos."



F.G.L.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Miraba.

Me veía desde arriba, desde lo alto, con las alas apretadas contra el cuerpo.

martes, 30 de marzo de 2010

Fue...

... el abrazo de dos amigos que llevaban días sin verse.

martes, 23 de marzo de 2010

¿Hoy?

"Una joven monjita se levantaba la falda para colocarse el zapato, su superior miraba sus piernas, tan bien depiladas y recordaba la vida con la que no se quedó. "


martes, 23 de febrero de 2010

Pequeñas cosas

Ése pequeño hueco en que se esconde un papel.
Sin aire, él solo. Con tinta en su piel.
Ése olor que se suspende en el aire y que vive pegado a él,
y que sólo se repite cuando pasa otra vez.

Una sonrisa bien custodiada tras unos labios tensos, un pensamiento en silencio, una luz que golpetea todo, brilla y te ve, los arcoiris atrapados en los charcos después de llover. La mirada.

Los pasos rápidos, seguros o intranquilos, los lentos y campantes, el pajarillo enamorado, incluso en la más temprana hora, una sentencia y un canto, un viento juguetón o bravo, un toc-toc; una carcajada; un amigo. Escucha.

Caramels, bonbons et chocolat. Unos labios. ¡Qué sabor!

Tacto frío, suave, grosero, atento, quién sabe, punzante, cortante, quieto, contento. ¡Y el viento en la cara!

Lo que te hace vivir, queda después de la explosión del furor, entra en la respiración y sólo te deja saltar. Saltar y brincar. Gritar en silencio que no dejas de soñar.
Se paró en el instante, quieto, mira... ya pasó.

Saborea, vibra, siente. Regocijo.


El mundo es más pequeño de lo que parece.



lunes, 15 de febrero de 2010

Corazón insondable

El corazón de una mujer es un profundo océano de secretos. Allí donde te puedes ahogar, allí donde puesdes disfrutar de tus más sencillos sentimientos, los recién descubiertos, los apartados de cada día.

¿Dónde no puedes decir no? ¿Dónde se callan tus labios y habla tu respiración? Escucha atento dónde estás, qué quieres. No me digas que tú tampoco, que tú también.

martes, 19 de enero de 2010

AGRESIÓN

Las palabras duelen a veces, las palabras mismas, sin que haya aparecido la característica, objeto, persona o acto que representan. A veces te pillan más sensible de lo habitual, y la consecuencia es que te sensibilizan a ellas.
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¿Por qué esta palabra tan dura? Vino sola. Sólo la palabra; pero es tan dura que la acción es intolerable.
Cómo no, éste es el momento en que nos acordamos de la "Violencia de Género" que, o bien se eufemiza mucho, o nos metemos en derroteros de soluciones sin futuro.
Pero no me gustaría que, por ello, dejásemos de ver las agresiones continuas que se suceden, que se suman a aquélla sin ningún reparo.

Aunque no somos seres buenos, nuestro alma busca sentir. Por ello, me pregunto, ¿qué ha desaparecido de nosotros para que no tengamos control y demos vida a esa deshumanización? ¿en qué engendros nos transformamos, voluntariamente, queriendo dañar a otro?

Aparecen arrastrándose por donde han desaparecido todos los sentimientos, todo el ser, la libertad, donde ha desaparecido todo lo humano (y no es una característica humana, es un desperdicio, un deshecho).

Porque otros son insensibles a nosotros, nos automaceramos hasta destruirnos por dentro y cuando lo hemos hecho, cuando nada con brillo puede existir en nosotros, comenzamos con el otro.
Escuchad lo desagradable de la palabra.

No dejemos de sentir cada segundo de nuestra vida, a veces hay que olvidarse de los demás; otras hay que buscar su ayuda.