jueves, 2 de abril de 2009

...no quise aburrirles más.

"Estuve mucho tiempo preparándome para cambiar mi vida.
Era eso, cambiar mi vida... no era la primera propuesta que me hacía a mí mismo, ni mucho menos, pero, al igual que todas ellas vienen y van, no quería que ésta se fuese también, perdiéndose en el mundo de pequeños olvidos que, por años, lleva arrastrando mi mente.
No, no quiero lo mismo de siempre, la extraña sensación de que no me he movido del mismo sitio en veintitrés años, ¡veintitrés años!, quién lo diría, ¡maldita angustia! mi vida sigue pasando y mi mente no cambia, nada me llama verdaderamente la atención, la verdad.
El psicólogo siempre me dijo que debería profundizar en mí mismo; recordando su maldita cara de persona normal solucionándome la vida con una frase tan simple, me parto el culo.
Y no voy a contaros la historia de mi vida por el simple hecho de que son muchas noches de pensamientos inconclusos, agobiantes retenedores del sueño libre, que era mi única ilusión.
Soy a veces tan desertor, que mucha gente se olvidó de mí sin problema, fue una liberación para ellos, créanme. Pero en fin, no he aprendido nada, no he sabido confundirme, no he tenido la resuelta serenidad de exponerme a la posibilidad de mejorar mi vida, sin razón alguna.
Si me soltaseis volvería, como un pequeño animalito, a restablecer mi vida con las cenizas que sobran de las vidas de los demás o, lo que es peor, volvería a refugiarme en mi madriguera a esperar otro verano más. Una maldita inercia suicida me recuerda que llevo gastando mucho del saco, que lo halla utilizado o no, tengo que devolverlo de golpe.
La verdad es que todavía estoy esperando a que pase, siempre dicen que te encuentras lo mejor cuando menos te lo esperas y yo, que llevo años sin esperar nada, ya no me creo lo que "digan".
Por eso me voy de aquí. Realmente, no vuelvo a mi madriguera,
Me da igual de lo que esté acusado, me voy. Si tienen alguna orden de dispararme, no lo duden, al menos acabaría mi vida con algo de emoción.
Sin embargo, sé lo que van a hacer. Dejarme ir, como hacen siempre, suspiran con languidez en sus ojos, no siguen mi caminar hasta la puerta por una lástima con límite de jornada. Ustedes también me dan igual, pero creía que debía despedirme, después de ser los únicos que me han escuchado, o al menos han sabido algo de mí.
En fin, que decidí cambiar mi aburrida vida y yo creo que ya es hora de ponerse".

jueves, 19 de marzo de 2009

lo único que te apetece decir es...

putas depresiones de los cojones...

















suene como suene.

domingo, 15 de marzo de 2009



Siempre en tu mundo.

domingo, 8 de marzo de 2009

Rima,
un viento de ilusiones
que te rodee
mientras cantas tus canciones.


Soledad,
que pronto te apagas cuando aparece,
qué pronto te pierdes cuando me mece
que dejas de existir en su mirada.



Sola, sola camina
y,
como todos los solos,
camina con la mirada perdida
en un océano sin fondo
de curiosidad e imaginación descarriados, desbocados
descosidos,
desprevenidos de los mundos aburridos.











"Loca estás a la fe"
(La venganza de don Mendo, Pedro Muñoz Seca).

lunes, 2 de marzo de 2009

raitines

¿Has llorado alguna vez de rabia, y a la vez de añoranza, enfado y arrepentimiento?
¿Has estado triste, vuelto a reír, y estado triste de nuevo?
¿Te has castigado?
Sabiendo que no te quieres hacer daño, ¿te has abalanzado sobre la pared? ¿varias veces?





Yo ya no sé qué hacer.

jueves, 5 de febrero de 2009

...soñaba

¿Has escuchado alguna vez a Jeno Jando? O /yeno yando/, o /yeno jando/, o como se pronuncie...
Lo has escuchado, ¿verdad?
Escucha, Apasionada.

http://www.youtube.com/watch?v=GfeLfxbN_84&feature=PlayList&p=D46B7F1AD0FCA91A&playnext=1&index=9



¿Ya la oyes?




¿No te parece preciosa?






¿Quién la tocará?
Siempre me habría gustado saber en qué están pensando cuando tocan. ¿Qué llegarán a ser capaces de sentir?
Arte, que leves y apasionados golpecitos impriman en el aire estos hermosos sonidos;
llegan a nuestros oídos y juguetean en la mente,
llevan el ritmo del corazón al son que se mueven.

Curiosidad. Lo que nos mueve.
Abres los ojos,
con cierto temor a deslumbrarse, observan que no hay ni una butaca ocupada.
Miras tus manos, acostadas sobre tu regazo, pidiendo que las acunen.
Consciente de tus yemas frías,
despacio, mueves tus dedos. Primero uno, luego otro, más y más, hasta que tus manos se liberan y se hacen fuertes.

¿Quién será el que toca?

Es hora de levantarse,
la música dirige a tu cuerpo, como mi voz hace con tu imaginación. El escenario es perfecto, la luz en su perfecta cantidad... pero, ¿quién está tocando?

Siguiendo el camino de la música, te acercas a la segunda pata, a la derecha. ¡La ves! Al fondo del todo. Alguien se ha encargado de iluminar su rostro y sus manos... ¿no es preciosa? Como la música...
Embelesado,
sin tener en cuenta al tiempo,
disfrutas del sentido de poder oír y ver dos cosas tan hermosas a la vez.


De repente todo calla, las luces bajan, la música ha desaparecido.
Aturdido y confuso,
la vista deja de nublarse cuando oyes ajetreados murmullos ahogados.


Algo tendrás que hacer. No te vas a quedar ahí parado.


Detrás de la tela de fondo, todos se mueven de un lado a otro, unos repasan, otros hacen ejercicios para prepararse, dos o tres discuten sobre la ubicación de sus temporales pertenencias.
Alguien te alienta a moverte, "¡Que queda poco! ¿Por qué no estás preparado?"

... ¿y qué tendré que preparar yo?

jueves, 29 de enero de 2009

... el mundo siguió vacío

Por fin, está conseguido. Que te deje de importar lo que los demás digan.
Que te deje de importar que valoren algo o no, o, al menos, que sepas que no son sinceros.



Tanto odio entre mis manos, que no supe qué hacer con él,
¡y que no me importase el tiempo que, pensando, eché a perder!

Hoy que no se olvidan las cosas,
hoy que ya están fétidas,
que sólo contaminan lo que discurre en mis venas.

Pero, ¿qué ha ocurrido contigo?
Como gusta exagerar,
las cascadas de decepciones siempre ayudan a madurar...



y yo que creo q soy más pequeña...



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30 de julio. Una mujer joven, enropada en antiguo traje, se pasea por los jardines a las cuatro de la tarde.

Esperan que no esté loca.
Para no arremeter contra la ensoñación, los médicos han recomendado no romper el hilo, dejar seguir a la imaginación.

Su familia, también en telares envuelta, intenta hablarle, de formas ininteligibles, complejas, extrañas; para no acentuar su locura, ella los mira y se calla.
Y acompañando al calor de las piedras, ella sigue sentada.
Mirando al cielo con mirada lánguida, promete ya no ser ella sino ser lo que le plazca.